Aunque las cartas de presentación son redactadas en función del motivo de envío (ya sea por un puesto vacante o por iniciativa propia sin haber vacantes), por lo general las cartas constan de cuatro párrafos distinguibles. Tras indicar en la parte superior los datos del remitente, del destinatario y la fecha, el primer párrafo debe ser breve e indicar de manera concisa el motivo de la misma, el por qué se le envía la carta (“Atendiendo a su oferta de un puesto de…”, “Estando interesado en trabajar en su empresa…”). También indicaremos que le adjuntamos nuestro cv.
En el segundo párrafo vamos a incluir nuestras consideraciones personales: quienes somos y qué tenemos. Debemos evitar reproducir punto por punto lo que tenemos en el cv, pues estaríamos duplicando datos. Lo que debe aparecer es todo aquello que le diríamos en persona al encargado: nuestro interés en la empresa por nuestros objetivos personales, nuestra capacidad de adaptación y trabajo en equipo, las habilidades que hemos adquirido en experiencias previas y que nos sirven para el desempeño de este puesto, etc… Podemos hacer referencia a algún dato de nuestro cv (una formación relevante, un trabajo similar…) pero se debe evitar transcribir todo lo que hemos redactado en él. Con informar de tres puntos fuertes que poseamos debe bastar.
Una vez que ya nos hemos presentado y vendido, es el momento de indicar cual es nuestro objetivo. En el tercer párrafo, especificamos cual es el puesto vacante deseado y el deseo de participar en dicho proceso de selección. En el caso de haber escrito a la empresa por iniciativa propia (sin vacantes ofertadas), debemos indicar cuales son las razones por las que sería aconsejable contratarnos y que podrían venir bien al desarrollo de las labores, por lo que sugieres concertar una entrevista para darte a conocer.
Por último, la despedida debe ser breve y cordial, asegurando que aguardas sus noticias y emplazándole a un futuro encuentro. Esta cita puede enmarcarse dentro del proceso de selección de la vacante (“A la espera de sus noticias, se despide con un cordial saludo…”) o en forma de entrevista inicial (“Estoy a su disposición para realizar la entrevista en el momento que consideren más oportuno…”). Al final de la hoja, podemos incluir nuestro nombre y apellidos con nuestra firma a mano.
Una vez redactada nuestra carta, hay unos criterios para determinar si es adecuada o no. Partiendo de la base que la carta debe ser totalmente personalizada según la empresa (es buena idea realizar una pequeña investigación previa de la misma para ubicarla), hay cinco aspectos a evaluar de la misma. Las buenas cartas de presentación son cortas (una hoja sin recargar de texto), ordenadas (diferenciando claramente los apartados), claras (con un lenguaje claro y sencillo, sin tecnicismos), directas (sin enrollarnos sobre la situación de la crisis, la macroeconomía, etc…) y positivas (nunca mencionar aspectos negativos propios o de otros trabajos). Si una carta cumple estos requisitos y es personalizada, podemos asegurar que es una buena carta de presentación.
Tienes también mas consejos sobre cómo hace una carta de presentación si pinchas aquí.








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